Monday, August 27, 2007

Momentos 06/ Voces Inocentes

“Tengo razones para buscarte”.


Personajes:

Chava (Carlos Padilla)


Musical:

Razones. Bebe.


Ambiente:

Un río cualquiera, bajo la lluvia de El Salvador.

Chava, un niño de 11 años, víctima de la guerra en El Salvador, va en busca de su amiga y confidente, Cristina. Se encuentra con una casa en ruinas, derrumbada por el fuego del ejército. Encuentra apenas un retazo de su vestido. Bajo la lluvia, lleno de dolor y rabia, corre hacia el río.


Canción:

Tengo razones

Para buscarte

Tengo necesidad de verte

De oirte, de hablarte

Tengo razones para esperarte

Porque no creo que haya en el mundo

Nadie más a quien ame


Tengo razones, razones de sobra

Para pedirle al viento que vuelvas

Aunque seas como una sombra.


Tengo razones para no quererte olvidar

Porque el trocito de felicidad

Fuiste tú quien me lo dio a probar…


Lo que guardo:

Todo el dolor de una separación forzada. El dolor de la ausencia, del que tiene el derecho a enamorarse a pesar de la guerra. La lluvia se confunde con las lágrimas que caen por sus mejillas. Es un dolor sencillo pero fulminante, justo como la canción que le acompaña.

4 Dimes y diretes...:

Claudia, la chef said...

Es la última película que me compré antes de regresar a Spain. Pero aún no la he visto...Lo haré.

Y estoy de acuerdo con lo que te quedas. Enamorarse es posible en cualquier momento de la historia, sólo que en tiempos revueltos puede que no tengas tanto tiempo, y cuando lo tengas, puede que el Dios de la guerra te haya robado a tu alma gemela...

Sergio Quemé said...

Decir "te quiero" en tiempos de guerra, debe sonar terriblemente urgente. No vaya a ser que el Dios de la guerra (disfrazado de plomo) arrebate el último beso. No a la guerra!

ACENTUANDO said...

esa senación de sentir que algo es mucho mayor que vos mismo, que el sentimiento por muy grande que sea......eso que te vence y te hace pensar que no hay esperanza ya. Estos momentos creo nos hacen ser valientes y ser, finalmente sinceros.

Sergio Quemé said...

Acentuando: la sinceridad, más que un fin debería ser un principio. Pero tienes razón, ciertas circunstancias nos ponen en la necesidad de ser descubiertos, así, sin reservas. Un abrazo.